Cuando el cliente pide cambios no convincentes

¿Cómo lidiar con los clientes que nos piden cambios en nuestros diseños, cuando sabemos que no se ajusta a la comunicación de su Producto/Servicio?

 

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Por lo general, al momento de realizar un trabajo, los diseñadores profesionales estudiamos casos para estar al tanto de las últimas tendencias, nos empapamos en diseño de colegas para descubrir lo que se está usando. Sin duda, en diseño gráfico y visual, también existe la moda. Estamos en un momento clave a nivel mundial, en el que todo es cambiante  y en todos los aspectos, y hay que seguir el ritmo, no perderse en la monotonía, sino de adaptarse a las nuevas tendencias.

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Entonces, luego de analizar la necesidad real de comunicación de los cliente, nos encontramos buscando ideas que nos inspiren en la red, en portfolios de otros diseñadores y en empresas competidoras de nuestro cliente, para estar dentro del molde visual actual y no quedarnos con tipografías y colores pasados de moda. Una vez que elaboramos nuestra propuesta nos encontramos convencidos de ella. Para nosotros es correcta, para para el cliente no.

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Hay algo que no le convence, aun cuando nuestros argumentos describen y defienden nuestro trabajo. Sobran ejemplos de casos. Lo más típico, que sucede a menudo: el cuerpo tipográfico que elegimos, estéticamente y por cuestiones que sólo nosotros entendemos es correcto, pero el cliente quiere «letras más grandes», y si es posible, «negrita». En ese instante, estalla en nuestro interior la pregunta: ¿para qué estudié si me van a decir qué hacer? Y el cliente insiste con la pregunta: ¿No se le puede poner un borde?

Aunque no sea de nuestro agrado, este panorama es la realidad, el día a día del trabajo de diseñador, ya sea en relación de dependencia o freelance. Es justo aquí donde debe entrar en juego nuestro poder de persuasión. Debemos ofrecer opciones que se ajusten a nuestros conocimientos y, de manera cordial, dirigirnos al cliente, usando términos apropiados para convencerlo. Se trata de gestionar la relación con el cliente. Nada más que eso. Se trata de comunicarnos correctamente, tanto por medio de nuestras palabras como por medio de nuestros gestos y actitud. Es fundamental adquirir hábitos saludables de comunicación con el cliente para que siga eligiéndonos para realizar futuros trabajos.

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En resumen, es necesario adaptar nuestra mirada profesional a la mirada de nuestro cliente. Debemos satisfacer su necesidad y expectativas de la mejor forma posible. Para eso se requiere desarrollar valores de perseverancia, confianza en nosotros mismos, paciencia, y capacidad para expresarnos en términos sencillos y convincentes.

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