El ojo crítico de un diseñador

El profesional en diseño adquiere una capacidad de observación especial,  y es un factor crítico de visión permanente.

Durante las primeras clases de una formación universitaria en la carrera de diseño, los profesores aseguran que una vez iniciado el proceso de convertirse en diseñador gráfico nunca más volverían a ver el mundo que nos rodea de la misma manera. Estas palabras fuerte y pronto uno se cuenta que en verdad cada cosa que pasaba ante los ojos llevan a una mirada crítica. Desde un paquete de galletitas, hasta el anuncio en un diario, la forma en que los escaparates de ropa llaman o no la atención, la estética propuesta por un separador de la TV, o simplemente la coherencia del logotipo de las zapatillas que uno trae  puestas.

eres-del-tipo-de-persona-que-no-puede-soportar-la-critica-mainphoto

Y  ya terminando la formación universitaria, uno  comprende que en realidad la mente de un diseñador también analiza el diseño de objetos y la arquitectura, sin centrarse exclusivamente en piezas gráficas, ya que tanto la arquitectura, los objetos o las piezas de comunicación gráfica tienen un sentido estético y un sentido funcional.

También el diseñador se siente atraído por las artes plásticas, la ilustración, el cine, los libros y revistas, la fotografía, el comic, y diversas formas de creatividad humana que alimentan su imaginario, que siempre está ávido de nuevas experiencias visuales.

Toda esa alimentación visual va agudizando el sentido crítico —un ojo crítico de diseñador—, dotándose de elementos para crear y recrear, para entender cómo el ser humano evoluciona en su forma de comunicarse, y para conocer y comprender el pasado, entender el presente e intuir el futuro del diseño en todas sus formas de representación.

20152707v

La contracara de esta alimentación visual que nutre a los diseñadores de todo tipo, es la contaminación visual en espacios comerciales o zonas urbanas, que tiende a «empachar» al transeúnte (diseñador o no), que sin saber muy bien qué es lo que le pasa, siente un agobio desde el entorno a partir de una sobre-explotación de recursos gráficos en carteles, señales, mobiliario, arquitectura y publicidad.

En ese sentido, es necesario que los diseñadores gráficos, estudiantes o profesionales, tengamos conciencia de esta condición o facultad de nuestro «ojo crítico» y lo aprovechemos para mejorar nuestras capacidades creativas, aportando permanentemente experiencias nuevas a nuestra mente diseñadora, y así contribuir a mejorar nuestro entorno sin ser partícipes de la generación de un espacio visual contaminado.

20160112093140_1668

Agudizar nuestro «ojo crítico» de diseñador es una de las tareas a las que siempre debemos someternos, pero no como un estigma, sino como una actividad inherente a nuestra profesión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *